Ambrosía a base de Néctar

Posted on 2 junio, 2012 by JPN.
Categories: Científicos, Colaboraciones, curiosidades, Liberación, Varios.

 

 

En no pocos relatos mitológicos se presume la mortalidad de los dioses. Tales personajes combaten el paso del tiempo mediante diversos métodos.

En la mitología china, el melocotón proporcionaba la inmortalidad a quien comía de ese fruto (por ejemplo el rey mono Sun Wu Kong). Los nórdicos preferían, al igual que los oriundos de Albión, la manzana. Y aunque las de Idún fuesen doradas y las de los proto ingléses rojas, el efecto era el mismo. Gibilgamesh, busca una rara planta, de extraña flor que otrorga cualidades similares. En la mitología griega, el néctar y la ambrosía (junto con las manzanas doradas del jardín de las Hespérides, según versiones) contribuían a la longevidad de los descendientes de los titanes. Muchos son los ejemplos. Durante largo tiempo el hombre – dada su condición de mortal – a perseguido retrasar el momento del óbito. Médicos, alquimistas y toda una pléyade de estudiosos han tratado de hacerlo. Aunque inmortalidad sin lozanía (como se relata en el famoso mito griego), puede ser el más cruel castigo.

Salir de la atmófera que protege nuestro planeta  acarrea muchos riesgos para la salud. Uno de ellos es la exposición a una mayor intensidad de radiación solar que provoca una serie de efectos prejudiciales, entre los que se encuentra el envejecimiento prematuro.

AS10, un  cóctel de vitaminas, antioxidantes, frutas exóticas y derivados de plantas diversas puede ayudar a contrarrestar esa circunstancia degenerativa como si fuera uno de esos filtros rejuvenecedores que algunas padilleras1 decían poder elaborar.

En su elaboración se hallan frutas como la uva, el cupuacu, el acai, la acerola y granada. El té verde (conocido entre los tés), también es ingrediente de la pócima.

En estos componentes se hallan altos niveles de fitoquímicos que ayudan a proteger las células de la radiación solar. doctor Aaron Barson,  director del experimento, explica que los antioxidantes del AS10 combaten el estrés oxidante de los radicales libres, que dañan las células de la piel, permitiendo al mismo tiempo que sane de estos daños de manera  rápida y natural.

Los investigadores de la Universidad de Utah han confirmado que después de cuatro meses de añadir a la dieta diaria 50 gramos de AS10 se reduce en un 30% la aparición de manchas en la epidermis derivadas de la acción del Sol además de reducir en un 17% la cantidad de arrugas del mismo origen en los 200 sujetos que participaron en el estudio (todos de género femenino).

Quizás no se haya logrado la inmortalidad ni la fuente de la eterna juventud, pero no cabe duda que cada día nos encontramos más cerca de tan ansiados sueños.

NOTAS:

1 Padillera era el nombre que en tiempos se daba a las brujas por ser María Padilla famosa entre todas. Otras acepciones son las seguidoras de María Padilla o las del partido de María Padilla.

Un mensaje positivo

Posted on 11 abril, 2012 by Administrator.
Categories: El Secreto, Liberación, Videoprogramas.

¿Quieres alcanzar éxito y felicidad en tu vida?… revisa el siguiente vídeo.

¡Alucina vecina!

Posted on 28 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Científicos, Colaboraciones, curiosidades, Liberación, Varios.
 
Hoy quiero hablarles de uno de esos descubrimientos de la NASA. Un descubrimiento que hasta ahora parecía una cosa de locos, pero que tiene la más simple de las explicaciones. Un descubrimiento ínclito.
El caso es que la NASA ha vuelto a descubrir agua en estado sólido. ¿Dónde? En el infierno Mercuriano.

Puede sonar bastante raro hablar de agua en forma de hielo en Mercurio – de hecho hasta este descubrimiento uno era un “lunatico” (y perdonen el chiste) -  por ser este el planeta más cercano al Sol.  Tal condición hace en la superficie del planeta se alcanzen temperaturas de hasta 400º centígrados.

Entonces, ¿cómo es posible que exista agua congelada en Mercurio? En la escuela aprendimos que el agua hierve a los 100º centígrados (la cuarta parte de la temperaturá máxima de Mercurio), y se congela al llegar a 0º. Según lo aprendido en el colegio, el único agua que podría haber en mercurio sería en forma de levísimas trazas gaseosas.

El agua en estado sólido que exite en Mercurio se encuentra en el fondo de los cráteres de la superficie del planeta. Dada la profundidad de los mismos, la orografía planetaria y el ángulo de incidencia de la luz que proviene del Sol, en algunos casos la luz no ha llegado jamás  a alcanzar los acuíferos depósitos. Tanto es así que han permitido la formación de hielo, según ha comunicado NASA que ha decubierto la sonda Messenger. El artefacto habría detectado unos reflejos compatibles con la presencia de hielo ocasionado por agua en el fondo de los cráteres. Este fenómeno se ha venido a denominar – dadas sus características – como “trampas de frío”. Tal hallazgo se ha hecho público en la Conferencia de Ciencias Planeratias y Lunares.

La Muerte. El final. (Actualizado)

Posted on 23 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

 

   

 

Espero sepan disculpar los juegos de palabras que a menudo suelo hacer. Pero me parece que como ejercicio intelectual y añagaza titular, son permisibles.

Este es el último de los artículos que he dedicado a la muerte. Un tema no muy bien entendido – por no decir mal entendido – del que apenas sabemos nada.

Mi fin no es otro que el de apuntar ciertos hechos que opino de cierta relevancia. A la hora de las conclusiones dejaré que sea usted el que las piense por sí mismo, no vaya a ser que suceda lo mismo que con el asunto del Ego. Porque a menudo uno defiende su “libertad de expresión” a la hora de quebrantar la del otro. Y cosas peores que se han visto. Pero esa, como tantas más, es otra cuestión.

 

En el artículo fotografías, vimos como en un tiempo se estilaba el fotografiar a los difuntos. Quizás por tener un recuerdo de los mismos, quizás por la incertidumbre de lo que más allá pudiera haber. Siendo que si no hubiera nada, eso llevarían de adelanto.

En el artículo Memento Mori, hice un repaso a lo que de común conocemos como muerte, evidenciando un total desacuerdo – así como una escasez de conocimientos – con respecto de lo que la muerte es. De los mecanismos que la producen y de si existe algo más allá.

Ars moriendi trató el asunto del buen morir, no fuera que más allá de lo terreno nada existiese. O si se preferie la importancia de estar uno en paz consigo mismo. Pues según veo, el principal problema que la muerte plantea en la inmensa mayoría de los sujetos es el desasosiego que produce el Examen de Conciencia que se da antes del óbito.

En ECM hablé de la posibilidad – si bien es cierto que no conocemos realmente a que obedecen estos procesos – de un estadio después de la vida. Los estudios de Raymond Moody (científico él, que yo no dudo de la ciencia, pero sí de los que pervierten a la misma), así parecen demostrarlo.

Esto unido a las reflexiones de Ars moriendi, imposibilitaría el acceso al mismo a aquellos que andan atormentados a la hora de morir. Por lo menos de una forma pronta o inmediata. Cosa indemostrable la que dígo -  a día de hoy – pero que me atrevo a conjeturar. ECM, digamos, es una esperanza para restar miedo al momento de la defunción.

 

 

Reencarnación, era el contrapunto obligado de ECM. Más que nada por guardar coherencia y mantener la sensatez. Pues aunque admitieramos como válida una existencia posterior a la que tenemos antes de morir (cosa que parece ser), los más firmes defensores de estas teorías – “reencarnacionista” y “renacentistas” – tampoco se ponen de acuerdo en la cuestión. Pues cada uno parte de fundamentos totalmente opuesto.

Como ven es un campo muy farragoso este de la muerte. Yo soy incapaz de comprenderlo. Cada pregunta que he creído resolver no ha hecho sino multiplicarse en nuevos interrogantes. Su número, proporcional a la profundidad de la pregunta formulada.

Ahora toca a cada uno la reflexión y el estudio – si es que  se desea – de tan misterioso tema.

Dicho sea que bien poco importa el cuándo y el dónde. Sólo el cómo. Incluso la diferencia entre “muerto” y “matado” es irrelevante.

Sé también que hay quien ve la muerte como algo ilusorio – y no porque la vida misma no lo sea (que para eso tendría yo que escribir otra tanda de artículos) – sino como una cosa que realmente no existe. Cosa que en sí misma es una contradicción. Nadie (que no sean figuras idealizadas con unos cuantos milenios a sus espaldas) ha vuelto jamás del más allá después de haber fenecido. Ergo, la muerte si que existe.

Otra cosa bien distinta es que ese trance al que llamamos muerte sea puerta por la que de igual modo que abandonamos la estancia que llamamos “vida”, entremos a otra que sólo podemos llamar “incertidumbre”. Y quien le diga lo contrario le miente miserablemente, pues no son pocos los que en ello tienen forma de subsitir.

 

 

 

 

 

Reencarnación

Posted on 20 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

  

 

Siguiendo con el tema de la muerte y de sus ramificaciones – habiendo expuesto las fotografías de los difuntos, hablado sobre el Memento mori, el Ars Moriendi y las ECM – inevitablemente llegamos a un tema de esos que parecen ser la madre del cordero. Por su puesto que me refiero a la reencarnación.

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ECM

Posted on 18 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

 

  

 

Siguiendo con el tema de la muerte – por cierto: Andreas Faber Kaiser pasó al “otro lado” el 14 de marzo de 1994 – les hablaré de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM en adelante).

Las ECM guardan relación con la serie de artículos que sobre la defunción he escrito en diversas formas y maneras, las cuales irán apareciendo en el desarrollo del tema.

Básicamente una ECM puede denominarse como la percepción del entorno descrita por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido.

Numerosos son los testimonios que relatan estas cuestiones – sobre todo a raíz del desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca (que dicho sea domino y estoy autorizado a emplear) – estimándose, según la estadísticas, que una de cada cinco personas que superan una muerte clínica tienen esta experiencia (es decir, un 20%). En mi caso particular he pasado dos veces por este trance y aunque quieran, considero inoportuno el dar mi propio testimonio. Pues hablo de las ECM y no de las experiencias de JPN.

Raymond Moody enumera los diferentes estadíos que en la ECM se dan, en base a los testimonios de los afectados:

1.- El paciente se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba e incluso oye la declaración de su propio fallecimiento. Lo que de común conocemos como un desdoblamiento y que, más correctamente, se denomina como experiencia extracorpea1.

2.- Sentimiento de elevarse y  atravesar un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, a una inusitada rapidez.

3.- Se ve aparecer una figura al final del túnel (que suele describirse como “de luz”; a veces hay paisajes, voces o música)

4.- El sujeto se vuelve observador, no siente dolor ni molestias: sólo percibe una paz

5.- Algunas personas,  aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá. Literalmente, como si hubieran visitado el hipotético que es el Infierno 2.

6.- Se aduce tambien que familiares o amigos fallecidos acuden al encuentro del sujeto.

7.- En ocasiones se han registrado declaraciones en las que aparece una presencia – corporea o simplemente una voz – que es definida en función de las creencias religiosas del paciente (los cristianos, Cristo, los católicos Dios, etc…), y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocerlo todo sobre el moribundo. Cosa esta que encaja a la perfección con aquello que les contase sobre el Examen de Conciencia.

8.- A menudo los testimonios hablan sobre una visión generalista – pero íntegra, añado – de lo vivido, como si se viese “una película”.

9.- El sujeto se ve delante de un obstáculo: una puerta o un muro y toma conciencia de que aún no ha muerto, y aunque sigue sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta de que ha de volver. Aunque bien es cierto (por ejemplo en mi caso) algo o alguien – incluidos esos seres que parece recogen al sujeto – es quien da el aviso.

Explicaciones a estos sucesos hay muchas. Satisfactorias no tantas. De hecho ninguna. Y el interrogante de lo que espera más allá de la vida, sigue ahí.

Desde un punto de vista fisiológico se aduce la hipoxia cerebral, el consabido “black-out” – lo que le asa a un piloto cuando las fuerzas G le bajan la sangre a los pies – y los trastornos del lobulo temporal y las experiencias místicas supuestamente reproducidas en laboratorio (digo supuesta porque lo único que se ha demostrado es que aplicando corriente electrica al cerebro del paciente, este alucina). Cosas todas ellas que si bien son muy técnicas y demuestran un denodado esfuerzo y un más que evidente interés en la cuestión que son las ECM, no las explica.

Desde un punto de vista psicoanalítico la postura mantenida es que el sistema neurológico se reinicia tras la experiencia traumática de la muerte; por eso la luz al final del túnel es una regresión al momento del parto y la salida del útero, donde no hay luz, al exterior ( a través del canal del parto), fuertemente iluminado. Siendo la sensación de paz una reminiscencia de las endorfinas maternas. Cosa esta de todo punto estúpida, pues los niños no nacen mirando al frente. Como mucho nacen – si es que no vienen de nalgas – enseñándonos la coronilla 3.

Por otro lado, también tenemos la vertiente espiritual que dejando la mente de lado, asevera la existencia del alma como una sustancia inmaterial (en lugar sinonimia de la vida, que es lo que es), inteligente e inmortal, que se separa del cuerpo. Lo cual, si ese fuera el caso, sigue sin explicar las ECM.

Como ven, hay para dar y tomar.

Voy a dejar el tema en este punto, para más adelante hablarles de otra cuestión que está estrechamente vinculada a la vertiente espiritual de las ECM.

 

1 A menos que usted viaje  por el espacio exterior, dejando atrás los diversos cuerpos celestes, “viaje astral” es erróneo. Si lo piensa, cuerpo astral es su cuerpo físico (sólo si lo piensa, sino me dirá cualquier cosa), pues está hecho de lo mismo que el resto del universo.

2 Aunque usted no se lo crea, Infierno no deriba de “in Forno” (dentro del horno), sino de “inferos”, inferior. Esto lo digo porque antes que el azufre, el fuego y las calderas de Pedro Botero, el lugar de los muertos no era así.

3 Carl Sagan defendía esta teoría, porque debe ser que en América, cuando a uno le dan un título de astronomo/astrofísico, también le dan el de psicólogo, el de ginecólogo  y el de endocrino. Aunque más bien, creo que eso lo da el mal llamado escepticismo (pero esa es otra cuestión).

Ars Moriendi

Posted on 15 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

Figura 1.- Ars Moriendi según Joel Peter Witkin.

Continuando con el tema de la muerte (y van dos), me ha resultado curioso de ver como no sabiendo nadie nada acerca del óbito, sus procesos y consecuencias (más allá de las meramente físicas) algunos se han apresurado a dar respuesta a la mayor de las incertidumbres a las que puede enfrentarse el ser humano. Y no es que lo que digan sea falso, no. Nada más lejos de mi pensamiento, sino que “eso” no lo sabemos. Como mucho, lo intuimos. Lo que sucede es que no se sustenta, pero eso es otro tema.

Hoy voy a dar un paso más allá y hablar de una serie de cuestiones que guardan relación con todo lo anterior (con Memento Mori y con Fotografías), pues la muerte es el punto de partida. Cosa que (la muerte), opino, debería de ser el motor de nuestras vidas – y esto entiéndase bien, por favor –  en lugar de un “coco” al que temer.

Hay quien tiene sus esperanzas puestas en una existencia futura. En una vida de ultratumba y en una posterior a ésta que le devolverá al mundo tal cual lo conocemos. Reencarnación, Metempsicosis, Orfismo, y hasta el propio Judaísmo arguyen tal argumento (en la reencarnación el Devachan, en la metempsicosis y el orfismo el Tártaro, en el judaísmo el Gaf, en el budismo tibetano el mundo de los demonios, muy similar al más allá egipcio, ambos aparecidos en libros de similar nombre: “De los Muertos” )1.

Hay otros, esencialmente materialistas – cosa que también se ha de entender bien, que el dinero aquí no juega – aducen que tras la muerte sólo llega la nada. Una nada que, (si se me permite) más que nada es un algo. Ya sea por las teorías termodinámicas – muy acordes con la metempsicosis pitagórica – o por la más moderna cuántica y sus enlaces, esa nada parece ser algo más que eso, convirtiéndose así en un “algo”.

Con independencia de lo que venga – o deje de venir, que tanto da – tras nuestro deceso, lo que es claro es que existe una vida antes de la muerte. Una vida tan corta y escasa que a menudo se derrocha y se malgasta tanto por los que no creen en la existencia del más allá, como por los que en ella creen. Y si bien es cierto que hay quienes no, lo general es que sí.

La brevedad de la vida, considero, debería de ser un aliciente. Esto lo digo porque ante la esperanza del Cielo – que dicho sea no es el Paraíso, que el Paraíso (caso de existir o haberlo hecho), era terrenal y sito entre el Tigris, el Éufrates, el Gión y el Pisón – o de una segunda oportunidad (que habría que ver hasta donde llegan tales segundas oportunidades si nuestro sol engulle nuestro mundo ¡que lo hará!), que suelen denominar con el genérico reencarnación, la vida de la que disponen es arrojada por un sumidero por propia voluntad. Y no me mire a mí como salvo, que yo también tengo lo mío.

Por otra parte, aquellos que no tienen ninguna esperanza – que no soy yo, que lo de la “buena esperanza”, aparte de significar “embarazo”, era un chiste sobre mi propia efigie y lo que esta representa que, por cierto, me favorece (otro chiste) – por ser el infinito lo que nos espera, tampoco es que hagan nada destacable salvo, como he dicho, quemar el tiempo dado (incierto, también, de ahí las preocupaciones del hombre), en fruslerías, nimiedades, tontunas y hasta mediocridades. Y creen que son grandes porque arrojan largas sombras, pero en realidad es su sol el que se pone.

Pero cada uno es cada uno. Y sólo a la hora de la muerte, sabrán que es lo que han hecho o dejado de hacer. Es lo que se llama: “Examen de Conciencia”. Y no me refiero a contarle tus miserias al sacerdote de turno (que en cierto modo ayuda a quedar en gracia que, como se verá, es mas mundana que divina). En tal Examen de Conciencia, cada cual  es tanto su juez  como su propio verdugo, no pudiéndose excusar ni engañar. Se sabe lo que se ha hecho y por qué.

En tiempos remotos – medievales – surgió el Ars Moriendi. Una suerte de manual del buen morir, aunque bajo una perspectiva cristiana. Cosa que no era nueva y que retomaba tradiciones antiguas como la griega clásica, la egipciaca y otras tantas que básicamente eran fundidos de las unas con las otras y de un más que probable conocimiento anterior, más exacto.

El Ars Moriendi se presenta como un instrumento que intenta sosegar al aspirante (a cadáver, se entiende), ante la incertidumbre del fallecimiento y la posibilidad de no existencia tras la muerte.

Es decir, tanto si había una vida de ultratumba (cosa creída y asimilada), como si no, el “paciente” – y perdonen este otro nuevo chiste – moría tranquilo y en paz. Por lo menos, en la inmensa mayoría de los casos. Ya que en última estancia, el Ars Moriendi podía ser empleado para anatema de condenación eterna (y no me refiero, precisamente al tan manido Infierno). Esto acabó siendo la extrema unción y el conocido examen de conciencia (en minúscula, por supuesto), de la archiconocida religión católica.

Por suerte o por desgracia, he asistido a bastantes de estos “transistos” y he visto cosas ciertamente curiosas.

Si realmente el Cielo y el Infierno existen, estos no son más que un cúmulo de sensaciones a la hora de morir.

He visto personas que morían despidiéndose de  sus familiares de una forma plácida y calma. De hecho (aunque esto no lo he visto “in situ”) hay quien muere el día y la hora que estiman oportuno. No es broma. Esto sudece y está documentado.

Estas personas de las que vengo hablando mueren satisfechas, contentas consigo mismas, de una forma que no puedo expresar sino como estado de santidad (con independencia de lo que quiera que “santo” signifique). O más correctamente, ahora que reflexiono, en estado de gracia. Su efigie es digna de verse y hasta de contarse, pues después del deceso conservan una indudable expresión de felicidad en el rostro. Murieron sin terror. Su faz así nos lo cuenta (y no me refiero al “rictus” que después de muerto, un tiempo después, contrae los labios a modo de sonrisa; me refiero a cuando el cuerpo todavía está caliente).

Por otro lado, he visto a otros que me han erizado el vello – cosa harto difícil, pues soy persona que no se arredra – a base de desesperación, o quizás de empatía. Desesperación ésta que es producto de ser conscientes, tras el Examen de Conciencia, del fin del tiempo dado. Mueren aferrándose a las sábanas que los cubren, como si aquella argucia fuera a evitar lo inevitable. Su rostro nos muestra que mueren aterrados, arrepentidos y disconformes. Tan preocupados de  si mismos que no reparan en el cuadro que están dando y cómo afecta y afectará a los presentes. Una experiencia que no atino a definir. Pero que si alguna vez la experimentan, avisarles que no les dejará indiferentes. No me extraña que estas personas fueran propuestas como candidatos a vampiros, o se diga – de lo que hablaré en una ocasión posterior – que son errantes descarnados apegados a lo que ya no pertenecen (y ahí la condenación eterna de la que les hablaba, que usted, en su maldad, bien entenderá). Y por el mismo motivo, no me extraña en absoluto que la pena mayor, en tiempos de los egipcios, era borrar el nombre del finado de cualquier registro en el que estuviera inscrito. Como si no hubiese existido. De hecho he asistido a funerales en los que se la gente iba para comprobar que el finado realmente estaba muerto y asegurarse que lo enterrasen boca abajo, para que en caso de despertar (por encontrarse en estado catatónico en lugar de muerto), se hundiese cada vez más a medida que escarbase. Y creánme que en algunos pueblos esto se sentencia: “Ese ha de morir rabiando y lo tienen que enterrar boca abajo”.

Por estas razones, y otras más metafísicas – y hasta metapsíquicas – es que se desarrolló el Ars Moriendi. De hecho el panegírico de las exequias no es sino una suerte de Ars Moriendi, a posteriori, donde se ensalzan las virtudes (muchas veces cosas obvias del tipo: “amigo de sus amigos”, como si pudiera ser uno enemigo de sus amigos) y cuestiones sobre la vida y obra del muerto. No vaya a ser que aunque no se pueda mover, como cuando uno duerme, sí que nos esté oyendo.

Que sienta, si estuviera descarnado entre los asistentes al funeral, que no será olvidado. Por lo menos no de una manera pronta. Que tuvo valía y que se le apreció. Y que no dejó cabo suelto en su vida. Aunque por lo general, ya digo, que el panegírico suele ser una retahíla de hechos generales, que digamos se paga para disfrazar el siniestro hecho de no existir persona alguna que pueda hablar a favor del muerto (generalmente aduciendo dolor o desconocimiento, algo vergonzoso), siendo, generalmente un cura – que ni siquiera lo vio de otra manera que no fuera con el “pijama” de madera – el que hace esta labor. Por lo menos en España, que en EEUU es un tinglado bien organizado y con profesionales panegiristas.

Como en la ocasión anterior, voy a cortar aquí para, en lo venidero, seguir hablando de otros puntos relacionados con la muerte. Que el tema es largo, por ramificarse a medida que se avanza en su estudio. Varios artículos seguirán a este.

Ruego paciencia, pues al escribir artículos largos recibo quejas (aburren), al escribirlos cortos las recibo también (no lo digo todo). Y dado que parece ser que nunca llueve a gusto de todos, me montaré en la borrica según estime oportuno – estoy aludiendo a una parábola bíblica y a una fábula tradicional, no se piensen cosas raras – por lo que reitero la petición de paciencia. Pues como la muerte, todo llega.

1 Que en realidad no es así sino que el libro de los muertos tibetano es el “Bardo”, o más concretamente los “Bardos”, y el libro de los muertos egipcio no es un libro, sino un conjunto de inscripciones en piedra, pergaminos y policromías varias que versan sobre el tránsito del alma hacia el mundo de los difuntos.

Memento Mori

Posted on 12 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

Figura 1.- JPN en estado de meta-agonía

(que no de buena esperanza; ni mala, no la hay)

 

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Somos Los NEO-ESCLAVOS

Posted on by Administrator.
Categories: Crisis, Liberación, Videoprogramas.

La evolución de la esclavitud humana, ha llegado a un interesante punto, hemos pasado a adoptar la siguiente formula.

“la esclavitud no se ha abolido, sólo se ha puesto en nómina”

En el siguiente vídeo os explicamos ese proceso de adaptación y conquista de las libertades humanas por parte de aquellos oscuros poderes que nos controlan y dominan.

Es un vídeo muy especial del que esperamos que captéis con vuestra mente y vuestro corazón las ideas que en el exponemos.

Os instamos a visionarlo.

Fotografías

Posted on 9 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

Es mi fin usar este artículo – que más valiera denominar como breve recorrido fotográfico – como pleonasmo introductorio a posteriores artículos.

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