ECM

Posted on 18 marzo, 2012 by JPN.
Categories: Colaboraciones, Liberación.

 

  

 

Siguiendo con el tema de la muerte – por cierto: Andreas Faber Kaiser pasó al “otro lado” el 14 de marzo de 1994 – les hablaré de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM en adelante).

Las ECM guardan relación con la serie de artículos que sobre la defunción he escrito en diversas formas y maneras, las cuales irán apareciendo en el desarrollo del tema.

Básicamente una ECM puede denominarse como la percepción del entorno descrita por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido.

Numerosos son los testimonios que relatan estas cuestiones – sobre todo a raíz del desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca (que dicho sea domino y estoy autorizado a emplear) – estimándose, según la estadísticas, que una de cada cinco personas que superan una muerte clínica tienen esta experiencia (es decir, un 20%). En mi caso particular he pasado dos veces por este trance y aunque quieran, considero inoportuno el dar mi propio testimonio. Pues hablo de las ECM y no de las experiencias de JPN.

Raymond Moody enumera los diferentes estadíos que en la ECM se dan, en base a los testimonios de los afectados:

1.- El paciente se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba e incluso oye la declaración de su propio fallecimiento. Lo que de común conocemos como un desdoblamiento y que, más correctamente, se denomina como experiencia extracorpea1.

2.- Sentimiento de elevarse y  atravesar un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, a una inusitada rapidez.

3.- Se ve aparecer una figura al final del túnel (que suele describirse como “de luz”; a veces hay paisajes, voces o música)

4.- El sujeto se vuelve observador, no siente dolor ni molestias: sólo percibe una paz

5.- Algunas personas,  aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá. Literalmente, como si hubieran visitado el hipotético que es el Infierno 2.

6.- Se aduce tambien que familiares o amigos fallecidos acuden al encuentro del sujeto.

7.- En ocasiones se han registrado declaraciones en las que aparece una presencia – corporea o simplemente una voz – que es definida en función de las creencias religiosas del paciente (los cristianos, Cristo, los católicos Dios, etc…), y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocerlo todo sobre el moribundo. Cosa esta que encaja a la perfección con aquello que les contase sobre el Examen de Conciencia.

8.- A menudo los testimonios hablan sobre una visión generalista – pero íntegra, añado – de lo vivido, como si se viese “una película”.

9.- El sujeto se ve delante de un obstáculo: una puerta o un muro y toma conciencia de que aún no ha muerto, y aunque sigue sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta de que ha de volver. Aunque bien es cierto (por ejemplo en mi caso) algo o alguien – incluidos esos seres que parece recogen al sujeto – es quien da el aviso.

Explicaciones a estos sucesos hay muchas. Satisfactorias no tantas. De hecho ninguna. Y el interrogante de lo que espera más allá de la vida, sigue ahí.

Desde un punto de vista fisiológico se aduce la hipoxia cerebral, el consabido “black-out” – lo que le asa a un piloto cuando las fuerzas G le bajan la sangre a los pies – y los trastornos del lobulo temporal y las experiencias místicas supuestamente reproducidas en laboratorio (digo supuesta porque lo único que se ha demostrado es que aplicando corriente electrica al cerebro del paciente, este alucina). Cosas todas ellas que si bien son muy técnicas y demuestran un denodado esfuerzo y un más que evidente interés en la cuestión que son las ECM, no las explica.

Desde un punto de vista psicoanalítico la postura mantenida es que el sistema neurológico se reinicia tras la experiencia traumática de la muerte; por eso la luz al final del túnel es una regresión al momento del parto y la salida del útero, donde no hay luz, al exterior ( a través del canal del parto), fuertemente iluminado. Siendo la sensación de paz una reminiscencia de las endorfinas maternas. Cosa esta de todo punto estúpida, pues los niños no nacen mirando al frente. Como mucho nacen – si es que no vienen de nalgas – enseñándonos la coronilla 3.

Por otro lado, también tenemos la vertiente espiritual que dejando la mente de lado, asevera la existencia del alma como una sustancia inmaterial (en lugar sinonimia de la vida, que es lo que es), inteligente e inmortal, que se separa del cuerpo. Lo cual, si ese fuera el caso, sigue sin explicar las ECM.

Como ven, hay para dar y tomar.

Voy a dejar el tema en este punto, para más adelante hablarles de otra cuestión que está estrechamente vinculada a la vertiente espiritual de las ECM.

 

1 A menos que usted viaje  por el espacio exterior, dejando atrás los diversos cuerpos celestes, “viaje astral” es erróneo. Si lo piensa, cuerpo astral es su cuerpo físico (sólo si lo piensa, sino me dirá cualquier cosa), pues está hecho de lo mismo que el resto del universo.

2 Aunque usted no se lo crea, Infierno no deriba de “in Forno” (dentro del horno), sino de “inferos”, inferior. Esto lo digo porque antes que el azufre, el fuego y las calderas de Pedro Botero, el lugar de los muertos no era así.

3 Carl Sagan defendía esta teoría, porque debe ser que en América, cuando a uno le dan un título de astronomo/astrofísico, también le dan el de psicólogo, el de ginecólogo  y el de endocrino. Aunque más bien, creo que eso lo da el mal llamado escepticismo (pero esa es otra cuestión).