Ego sum qui siy

  

 

Dada la polémica generada con el anterior artículo y habíendome asegurado ya un puesto herético tanto en la ortodoxia como en la heterodoxia, quiero presentarles una segunda parte del artículo Ego Sum.

Reiterar que mi fin no es convencerles de nada, simplemente exponer hechos y conclusiones. Que no vaya a ser que por un “quítame de allá esas pajas”, a alguno le de la “ventolera” y se obceque cual pollino. Porque ya les aviso que no estar de acuerdo con el artículo citado imposibilita el acuerdo con su continuación.

Fijo queda lo que se escribiera.

Siguiendo con el asunto del ego, remitiéndome a la psicología analítica de Carl Gustav Jung, el ego como unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio se ve limitado por lo desconocido.

Cosa esta, según Jung, por tener el ego dos fundamentos: uno somático y otro psíquico. Dentro de los cuales podríamos hablar de los contenidos temporalmente subliminales y reproducibles a voluntad mediante el uso de la memoria, los contenidos incoscientes que irrumpen en la cosciencia (complejos, que parece ser hay muchos), y contenidos que no pueden en absoluto acceder a la consciencia.

De modo y manera, que el ego se desarrolla con la inclusión de conocimientos.

El ego como parte consciente del individuo, mediante la cual cada persona se hace cargo de su propia identidad y de sus relaciones con el medio. Al contrario de lo que generalmente se suele creer, está estrechamente vinculado con los procesos empáticos. Esto que tan raro suena, es sumamente fácil de explicar.

Dado que la empatía no es sino la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Puede decirse que la conciencia de existir y las experiencias derivadas a raíz de la actuación con el entorno permiten al ego reconocer otros egos y situarse en una situación próxima a la existencia de los mismos (todo esto mediante los fundamentos somáticos y psiquicos que Jung nos cuenta).

A este punto, y dicho lo cual,  cabe hablar de la denominada como psicología transpersonal (algo más avanzada que las suposiciones de Tomás de Aquino, los inicios psicológicos Freudianos o el empirismo Jungiano).

La psicología transpersonal (con investigadores como Lajoie y Shapiro, Daniels o William James) estudia  los potenciales más elevados de la humanidad y del reconocimiento, comprensión y actualización de los estados de conciencia unitivos, espirituales y trascendentes así como las interacciones de la psique con nuestro sentido de la identidad, y establece métodos y aplicaciones terapéuticas para transcender – y nótese que digo trascender y no destruir - el ego en una sociedad abarrotada de problemas psicológicos. Por ejemplo, la patocracia.

Básicamente, la psicológia transpersonal, según el modelo de Ken Wilber (aunque los hay mejores, pero collevaría escribir un libro entero sobre ellos), consta de tres grandes categorías: el estado prepersonal o pre-egoico, el ámbito personal o egoico, y el transpersonal o trans-egoico.

Se lo voy a repetir para que vea la importancia del ego en la psicología transpersonal: el estado prepersonal o pre-egoico, el ámbito personal o egoico, y el transpersonal o trans-egoico.

Ego, ego, ego y “reego“.

Según Ken Wilber:

1.- El nivel prepersonal, es el momento de desarrollo en que los seres humanos aún no tienen conciencia de su mente (bebés pequeños, que todavía no tienen una teoría de la mente)

2.- El nivel personal: que se alcanza cuando el niño toma conciencia – es decir, que si que la tienen – de que es una persona diferente de otra.

3.- El nivel transpersonal: el nivel que se alcanza por medio del desarrollo espiritual, y que consiste en trascender la identificación con el cuerpo y la mente, para alcanzar un nivel de conciencia mayor. Un super-ego que trascienda lo conocido. O si lo prefiere, que su limitación ante lo desconocido – recuerde la psicología analítica de Jung – se reduzca en grado.

Cabe señalar, que estas afirmaciones, en breve serán modificadas a raíz de los descubrimientos de los recuerdos perinatales y de los sueños y conciencia de los no natos. Como lo leen. Ya que situa al estado personal en un estadio anterior al alumbramiento.

La psicología transpersonal considera que su campo de acción es el estudio de las experiencias cumbres, las experiencias místicas, los trances sistémicos y las experiencias metafísicas entre otras. Todo ello desde el estudio y desarrollo del ego.

Ya que el ego es la parte consciente del individuo, mediante la cual cada persona se hace cargo de su propia identidad y de sus relaciones con el medio (y no me cansaré de repetirlo mal que le pese).

Recuerde: Pre-egoico, egoico y trans-egoico.

Estas relaciones se producen en grados y siempre engloban una dimensión mayor que la anterior. Interactuar y prender del ambiente, luego de la familia, de la comunidad, la región, el país, el mundo y hasta – si se diera el caso – con seres y ambientes transmundanos.

Como ya les dije, desde un punto de vista clásico, alma y ego son lo mismo. Cosa esta abalada por la psicología transpersonal y, por ejemplo, por estos autores:

1.- Descartes nos habla del res cogitans versus res extensa. La cosa pensante en oposición a la cosa extensa.
2.- Lessin de la aspiración infinita . Por ejemplo el soy y el querer seguir siendo, caracterísitico del ego (¿inmortalidad del alma quizás?)
3.- Fitche nos cuenta acerca del saber y de la acción. Bastante similar a esa parte consciente del individuo, mediante la cual cada persona se hace cargo de su propia identidad y de sus relaciones con el medio.
4.- Hegel del autodesarrollo de la idea (con su Geist por medio). Les recuerdo que Geist significa espíritu.
5.- Freud, con respecto de ella nos dice que es lo diferente del yo y del super-yo (es decir, ego)
6.- Jaspers la define como la existencialidad. Muy  similar a esa unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio.

Podría seguir, pero no le quiero aburrir.

La disociación de alma y ego – fíjese que la psicología transpersonal habla de lo que siempre a pertenecido al ámbito espiritual centrándose en el ego y buscando un super-ego – se ha convertido en una herramienta de suma eficacia a la hora de controlar a la masa, por defición, ignorante.

Los bien pensantes que creen estar situados en un nivel de trascendencia del ego, no tardan en revelarse como anormalidades egoístas que no entran siquiera dentro de la tabla (subnormalidades). Critican el mismo punto de vista que pretenden defender por no tener noticia de aquello que creen que están siguiendo. Creyendo que su postura es verdadera, pese a no poder demostrarlo. Demostrando así un animalismo propio del proverbial Equus africanus asinus.Siendo uno perfecto logro del sistema, ya que se empeñan en destruir el único medio que les puede sacar del atolladero.

Claro, que luego preguntan por qué… Y gustan de envilecerse en la espiral de demencia que es quejarse y culpar a otros de tener una vida completamente anodina e insustancial; y quejarse y culpar a otros de no tenerla. Adoleciendo, probablemente, de esos trastornos conductuales de los que en alguna ocasión les he hablado. Amparándose en lo relativo de “sus” verdades – que ya tiene guasa – y en lo ilusorio de las percepciones de quienes, al contrario que ellos, no han pasado por ese aro.

Es de ver como la estulticia de unos cuantos puede desembocar en debates dialécticos, que en el peor – y más común – de los casos, acaba en caza de brujas, quemas en plazas públicas y las aberraciones propias que caracterizan a estos fanáticos que – dogma por medio – no sólo no comprenden sino que tampoco quieren comprender.

Parafraseando a Confucio: “Cuando todos opinen que algo es bueno, examinalo. Cuando todos piensen que algo es malo, examínalo”.

La psicología transpersonal, nos habla de la espiritualidad como cosa cuyo desarrollo depende exclusivamente del individuo – ego – y que no es necesario desprenderse de uno mismo ni seguir a santones y gurúes. Que estos – y esto lo digo yo – generalmente están trastornados.

Ahora conoce mejor la importancia el ego.

Ahora sabe, parte del engaño.

Ahora conoce que le han mentido y que usted se lo ha creido.

Eso y, claro está, algunas nociones sobre diversas disciplinas dentro del campo de la psicología.