Mística

Posted on 28 noviembre, 2011 by JPN.
Categories: Colaboraciones, curiosidades, Liberación, Varios.

  

Dado que hace ya algunas fechas que JPN no les atormenta con uno de esos artículos que versan sobre abstracciónes tales como la Verdad, el Bién – y también el mal – o cuestiones de las más diversas índoles, es momento de presentarles otro de esos artículos.

En el presente escrito, grosso modo (quede esto claro), mi propósito es el de exponer algunas cosas acerca de la mística. Aunque ya les aviso que puede ser decepcionante.

Lo que de común se conoce sobre la mística tiene bastante que ver con ella, aunque no del modo que habitualmente se cree.

La etimología de tal vocablo proviene del griego myein, palabra ésta que se aplica para designar tanto el cierre de los ojos, como de la boca. En un sentido más amplio puede considerarse una sinonímia de “encerrar”. De ahí, que en ocasiones, la mística se vincule con algún tipo de doctrina “secreta” (que acaba resultando en que cualquiera de cuantas existen, se autodenominen como místicas), lo que vendría a ser una – que son todas – corriente esotérica.

Pero quizás todo esto, dicho así, no le diga nada. Quizás debería de explicarse como una cosa llega a vincularse dentro de la mística mediante el proceso de mistificación.

La mistificación – y agárrense la peluca – es el enjuiciamiento equivocado de un estado de cosas, a causa de errores de percepción o de memoria, ideales a los que se aspira y sesgos cognitivos – que son propios del dogma – tales como el prejuicio.

Alberto Magno, en su De Somno et Vigilia, ya explicó sobre la mistificación de los sueños en estados febriles o de embriagez.

Moser, por su parte, estudioso de los mecanismos de la mistificación distinguió entre la que vino a denominar como mistificación general (en la que se podían apreciar aspectos tales como el fraude intencionado, artes de prestidigitación, autoengaño, sugestión, etc.)  y la mistificación especial (en la que se potenciaban, por ejemplo, las capacidades intelectuales).

Desde un punto de vista netamente ocultista – siendo que el ocultismo es distinto del esoterismo - la mística es interpretada como el intento de conocer el Absoluto, no siendo tal conocimiento privativo o vinculado a ninguna religión o doctrina. Esto bien entendido, implica el estudio de fenomenología de caracter paranormal.

A este respecto, el ocultismo, en su vertiente – digamos – parapsicológica,  se interesa por los mecanismos de mistificación que se observan en pretendidos sucesos paranormales que no son sino observaciones deficientes en base a un aleccionamiento de los que creen en que tal fenómeno está vinculado a una causa totalmente distinta – y mistificada, añado – de lo que realmente lo provocó. Ejemplo de ello es la fenomenología poltergeist en la que una persona viva, presa de un fuerte estrés, provoca una serie de fenómenos que el crédulo achaca a la intervención de espíritus o duendes, mistificando así el suceso en lugar de esclarecerlo.

Como ya dije antes, la memoria tiene que ver en el asunto tal, ya que esta es la reprouducción de contenidos vividos anteriormente (recuerdos).

De importancia capital en el desarrollo humano, la memoria parece poder falsearse en el sentido en que un individuo (generalmente con un cuadro psicopatológico acusado), inventa sus recuerdos, falseando por entero la realidad al mistificar los hechos, que de común le tienen a él como protagonista ensalzado – falsamente – de los acontecimiento que relata.

Esto, en sí mismo, sólo atañe al sujeto que tales fantasía tiene, pero al intervenir los crédulos – y nótese que no “saben”, sino que “creen” – que generalemnte adolecen de cuadros neuróticos, como mecanismos inadaptivos vinculados a toda suerte de ansiedades, hacen que el asunto de la mística y la mistificación, adquiera unos tintes nada deseables.

Como ya les avisé, quizás les parezca decepcionante, pero en definitiva, la mística, es lo que es.