Aquello que no nos mata, nos hace más fuertes…

Posted on 14 noviembre, 2011 by JPN.
Categories: Científicos, Colaboraciones, curiosidades, Liberación, Varios.
  
En el artículo de hoy quiero volver su atención hacia un hecho que si bien se había intuido en ciertos círculos, ahora está a punto de desmostrarse.
El asunto no es otro que los productos de limpieza usados en viviendas, así como en instalaciones comerciales o agrícolas, podrían estar contribuyendo a un aumento sustancial de la resistencia bacteriana en patógenos alimentarios como la Salmonela.
Éste es el inquietante hallazgo que ha hecho un equipo de científicos de la Universidad de Birmingham.
Los autores de la investigación recomiendan una disminución drástica en el uso frívolo de los biocidas (los que matan la vida en traducción literal, claro), en particular en los productos domésticos, para garantizar que el número de cepas bacterianas resistentes no aumente.
Los biocidas son sustancias químicas que matan bacterias patógenas (causantes de enfermedades), y se usan comúnmente en hospitales, granjas, establecimientos de elaboración o procesamiento de alimentos, y cada vez más en casa, para erradicar bacterias y evitar posibles fuentes de infección (por cierto, deje ya de limpiar a su niño cada dos por tres).
El aumento del uso de biocidas en el ámbito doméstico ha llevado a la acumulación y persistencia de algunos de ellos en el medio ambiente, aunque en una dosis baja. Es esta persistencia la que interesa al doctor Mark Webber y su equipo.
El equipo del doctor Webber ha descubierto en el laboratorio que la exposición a los biocidas, por parte de las bacterias, tiene como resultado la aparición de tolerancias a los biocidas, y, lo más alarmante, que en algunos casos también se vuelven más resistentes a los antibióticos utilizados para el tratamiento de infecciones, pese a no haber estado expuestas a estos.
De igual modo que las personas pueden llegar a inmunizarse contra ciertos venenos exponiéndose a dosis minúsculas de los mismos, la bacterias – que han sobrevivido a todas las extinciones masivas del planeta, caidas de meteoros, inundaciones varias y todo lo que se le pueda ocurrir, por ejemplo la criptonita – han hecho lo mismo.
De hecho, ya hay una serie de bacterias patógenas que no pueden ser eliminadas con antibióticos convencionales. Por ejemplo la tuberculosis multirresistente que ya no se limita a un solo país o a los infectados por el supuesto V.I.H. sino que aparece en lugares tan diversos como Europa Oriental, África y Asia.
Otro caso es de las archiconocidas Escherichia Coli (la famosa E. Coli), y Klebsiella pneumoniae, son  unicamente tratables por un antibiótico (cada una el suyo). Los tratamientos contra Salmonella y Campylobacter  están dejando de funcionar.  Y así un montón de ellas.
Aunque se investiga mucho sobre tratamientos alternativos, existe el riesgo de que estos no estén disponibles a tiempo si la resistencia de las bacterias crece demasiado rápido. Así como tampoco existen garantías sobre su eficacia o posibles efectos adversos.  Por eso, es fundamental tomar medidas como reducir el uso innecesario de los biocidas, para garantizar que la cantidad de cepas resistentes a los antibióticos no aumente.

Dicen en mi pueblo que: “De tanto mentar al Diablo, este se acaba apareciendo”. Y eso es lo que viene a demostrar Webber. Tanto miedo se ha tenido a padecer una infección y tantos esfuerzos se han hecho porque esto no suceda que al final, la que cojamos va a ser intratable. Máxime si la seguimos alimentando con “los polvos de la tía Celestina”.

Una consecuencia más de como nuestros actos – de los que no le podemos hechar culpa a las elítes ni a otros que no seamos nosotros mismos (ya que implica aceptar que siempre nos engañan y que portanto somos idiotas) – acaban revirtiendo sobre nos.

Recuerdan el anuncio de: “Yo, como bióloga, se que mi hijo puede coger cualquier cosa. Por eso recomiendo…” Pues esta es la consecuencia.

El marqueting del miedo es igual a escalada de terror pánico. Y por no caer en la sartén, saltamos al fuego.

Pero peor que lo peor es que los que hayan tenido un comportamiento responsable y sensato con respecto de esta cuestión, sufriran igualmente la ineptitud de sus congéneres, en carne propia o en  la de sus seres queridos. En otra macabra vuelta de tuerca.

¿Cuántas más se podrán soportar?.