Frente a la crisis, más represión. Esta es la solución del poder.

Posted on 26 diciembre, 2008 by Administrator.
Categories: Control social.

La crisis provocada por el propio sistema capitalista, está mandando, día tras día, a engrosar las listas de desempleados, a una ingente cantidad de hombres y mujeres. Los poderosos saben que esto está generando un gran descontento entre la población, por lo que temen que, tarde o temprano, las revueltas que se han originado en Grecia, reclamando mejores condiciones de vida, se extiendan por el resto de Europa, por Ámerica, así como por todo el mundo capitalista. Esto lo sabe el poder y muestra de ello es el concurso público, convocado por la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, para el suministro de 100.000 “bolas de caucho antidisturbios”, que serán utilizadas en la Comunidad de Madrid “para la disolución de manifestaciones, como paso inmediatamente anterior a la carga policial”.

El Ministerio de Interior español ha presupuestado un coste de 0,99 euros por cada pelota de goma, por lo que el precio del lote completo ascenderá a casi 100.000 euros, que serán pagados con los fondos públicos, es decir, serán pagados por aquellos y aquellas que recibirán los impactos de estas peligrosas pelotas de goma, aquellos, gracias a los cuales se han enriquecido de forma escandalosa multitud de empresarios. Este gasto, efectuado por la Comunidad de Madrid, imaginamos que se hará extensivo al resto de las comunidades que componen el Estado español, por lo que el gasto en estas pelotas, alcanzará una cifra multimillonaria.

Los grandes empresarios y su caótico sistema económico volverán a ser protegidos por la policía, ante la justas demandas del pueblo, siendo, lo más paradógico, que esta protección será pagada por el propio pueblo. Todo un ejemplo de la dictadura encubierta en la que vivimos, bajo este sistema mafioso, llamado capitalismo.

Por otra parte, el impacto las pelotas de goma puede resultar letal si se lanzan desde una distancia inferior a la reglamentaria, es decir, a menos de 30 metros de su objetivo y a otra parte del cuerpo que no sean las extremidades superiores. Por ello, desde Mundo Desconocido, os recomendamos llevar protección cuando asistáis a una protesta, en la que las fuerzas represoras puedan utilizar material antidisturvios.

Antecedentes mortales.
El 22 de junio de1995, en San Sebastián , Rosa Zarra, una madre de seis hijos que se encontraba en las inmediaciones del estadio de Anoeta, durante una manifestación convocada por Herri Batasuna, murió al recibir el impacto de una pelota de goma en el abdomen. La bola, que fue lanzada por un agente de la Ertzaintza, desde menos de 10 metros de distancia, reventó el intestino grueso de Zarra, que fallecería varios días más tarde.

En 2003, también en San Sebastián, José Ramón Antolín, su mujer y su hijo paseaban por el casco viejo de la capital donostiarra cuando se vieron envueltos en una algarada callejera, entre un grupo de manifestantes y una unidad antidisturbios de la Ertzaintza. Antolín perdió un ojo al recibir el impacto directo de una pelota de goma, y su esposa sufrió lesiones en la cabeza al ser golpeada por otro proyectil de caucho.

En Asturias varios obreros sufrieron graves daños, cuando protestaban por la defensa de sus puestos detrabajo en Naval Xixón, alguno incluso llegaría a perder un ojo, como consecuencia del uso, por parte de la policía, de este peligrosísimo material.

Diversos estudios médicos han alertado del grave riesgo que supone el empleo de pelotas de goma para controlar multitudes o sofocar disturbios callejeros, sobre todo cuando son disparadas a distancias inferiores a las reglamentarias o sobre zonas sensibles del cuerpo. En esas circunstancias, el impacto de una bola de caucho puede dejar severas secuelas, como pérdida de la visión, hemorragias internas o lesiones cervicales. Apesar de ello, el gobierno español hará acopio de las mismas, en los próximos días.

Desde Mundo Desconocido queremos denunciar este hecho (muy propio de un gobierno mafioso) y animaros a que toméis precauciones y medidas de seguridad, ante el más que probable aumento de los niveles de violencia, por parte de ese grupo terrorista que se hacen llamar fuerzas de seguridad (¿para quién?).