Un poco de Filosofía

Posted on 16 julio, 2011 by JPN.
Categories: Colaboraciones, curiosidades, Liberación, manipulación, Varios.

  

Es mi fin el presentarles en este árticulo, grosso modo, tres ramas filosóficas que considero deben conocerse para mejor entender el mundo en que vivimos. He de confesar que no me ha sido fácil el tener que discernir las unas de las otras, puesto que todas tienen algo importante que aportar. Un grado de Verdad, si se prefiere.

1.- ESTOICOS.

Si uno va al diccionario de la Real Academia Española encontrará que estoicismo es: Fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad. Escuela fundada por Zenón y que se reunía en un pórtico de Atenas. Doctrina de los estoicos.

Según la filosofía clásica, los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud . Esta idea de imperturbabilidad se le dio el nombre de ataraxia.

Para el estoico el universo es un todo armonioso y causalmente relacionado, que se rige por un principio activo rector, el Logos Cósmico y universal del que el hombre también participa. Este logos cósmico, que es siempre el mismo es llamado Pneuma, “soplo”  (Spiritu en latín), un poder que crea, unifica y mantiene unidas todas las cosas y que no es simplemente un poder físico: es “Dios”, en oposición a los “dioses”. La doctrina estoica consideraba esencial a cada persona como miembro de una familia universal. El ser humano nacía con un alma rasa que podía forjar y elevar en el recorrido de su vida mediante el uso de fantasías (¿recuerdan aquel artículo sobre la realidad?), que permiten descubrir la verdad de los conceptos, así como la elaboración de juicios y razonamientos verdaderos.

En cuanto a los seres irracionales – animales y vegetales – opinaban que también estaban dotados de un alma que si bien era sensible no era capaz de conocer. Por lo menos en una primera estancia.

Para el estoico, el azar no existe. Es el simple desconocimiento causal de los acontecimientos. Por ejemplo, del principio rector  (pneuma) por el cual se movían los átomos (siglo III a.C.).

El bien y la virtud consisten, por lo tanto, en vivir de acuerdo con la razón, evitando las pasiones. Esta impasibilidad recibió el nombre de Apátheia (de donde deriva apatía).

Para concluir, los estoicos son los responsables de la diferenciación, dentro de la lógica, de Retórica y Dialéctica.

2.- ESCÉPTICOS:

Remitiéndonos de nuevo al diccionario de la Real Academia Española veremos que escepticismo es: Desconfianza o duda de la verdad o eficacia de algo. Así como la doctrina de ciertos filósofos antiguos y modernos, que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el hombre es incapaz de conocerla.

Por otro lado, según la filosofía clásica, el escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda (la escuela de “Skeptikoi”), de quienes se decía que “no afirmaban nada, solo opinaban”.

El escepticismo se diferencia del negacionismo por exigir evidencia objetiva a las afirmaciones (aunque luego son se estudien o entiendan las pruebas exigidas), y en caso de haber tal evidencia aceptarla, en tanto que el negacionismo cuestiona si no rechaza las evidencias o su veracidad.

Escéptico es alguien que profesa duda o está en desacuerdo con lo que generalmente esta aceptado como verdad dentro del ámbito general. Es decir, de aquello que “todo el mundo sabe” o cree saber. La palabra “escéptico” viene del griego skeptikoi (de skeptesthai que en griego significa examinar), la cual fue adoptada por los seguidores del griego Pirrón.

Los filósofos escépticos no creen en una verdad objetiva, porque piensan que todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto del estudio. Cosa curiosa, porque nunca jamás se plantearon en cuestionar el método deductivo de Sócrates.

Una persona escéptica diría tengo calor pero jamás diría hace calor, ya que según su línea de pensamiento sólo el sujeto puede saber si tiene calor, en oposición a si lo hace o no. Una postura muy cómoda esta de no emitir juicios sino opiniones, a la que se dio el singular nombre de suspensión de juicio.

Según los escépticos, esta actitud los lleva a la paz del alma porque, al no creer en nada, no se entra en conflicto con nadie. No viéndose obligados a defender sus opiniones ya que, según su punto de vista relativista, no existía la verdad objetiva.

Tras la muerte de Luciano de Samosata y Sexto empírico – considerados los últimos escépticos clásicos (en torno al siglo II  a. C.) – no será has mediados del siglo XIX, en el Romanticismo (apuntalándose en obras de Michael Montaigne, Francisco Sánchez o Descartes) cuando se extienda a la totalidad de la sociedad y reclame para sí un modo de vida que en oposición al clásico, es:  menos analítico y tan evocativo que con frecuencia mezcla la realidad y la fantasía.

3.- CINISMO.

Si volvemos al diccionario de la Real Academia de Española encontramos que el cinismo es: Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. Impudencia, obscenidad descarada.Doctrina de los cínicos pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates. Afectación de desaseo y grosería.

Etimológicamente hablando, el cinismo proviene de la palabra griega “Kyon”, perro. Este nombre fue dado a los cínicos por su estilo de vida frugal, desaliñado, descarado y oportunista, tan similar al de los canes.

Reinterpretaron la doctrina de Sócrates considerando que la civilización y su forma de vida era el  mal y que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza. El hombre llevaba en sí mismo los elementos para ser feliz. Conquistar su autonomía era el bien. De ahí el desprecio a las riquezas y a cualquier forma de preocupación material. El hombre con menos necesidades, argumentaban, era el más libre y el más feliz. Aunque era frecuente encontrarlos en vertederos y muladares viviendo a costa de otros que dedicaban cierta preocupación por lo material. Demostrando así una total falta de autonomía.

Teofrasto de Ereso nos retrata al cínico de la siguiente manera: “Es un hombre que maldice y tiene una reputación deplorable. Es sucio, bebe y nunca está en ayunas. Cuando puede hacerlo, estafa y golpea a quienes descubren el engaño antes de que puedan denunciarlo. Ninguna actividad le repugna: será patrón de una taberna y, si es necesario, encargado de un burdel, pregonero e incluso, si se quiere, recaudador de impuestos. Ladrón, habituado a las comisarías y a los guardias civiles, a menudo se lo encuentran locuaz, en la plaza pública, a menos que se convierta en abogado de todas las causas, aunque sean las más indefendibles. Prestamista con fianza, tiene además la soberbia de un famoso y no cuesta mucho imaginarlo. Para completar el cuadro, no olvidemos que el cínico deja sin sentir vergüenza que su madre se muera de hambre… ”

Característico del cínico eran sus locuaces juegos de palabras e insultos (más concretamente falacias ad hominem), que empleaba contra aquellos que intentaban decir lo que pensaban a un respecto o para imponerse sobre el interlocutor. Básicamente, si no se compartía el punto de vista del cínico se era un tal o un cual, inclusive entre ellos. Un comportamiento bastante similar al de los perros y sus peleas.

Espero que este artículo les sirva para entender ciertas líneas de pensamiento y en el batiburrillo existencial en el que actualmente nos encontramos.