La Campana Antigravitatoria

Posted on 9 septiembre, 2008 by Administrator.
Categories: curiosidades.

Cuando termina la Segunda Guerra Mundial en 1.945, Estados Unidos importa a cientos de alemanes correspondientes a las mentes más brillantes, pero no solo Estados Unidos sino que el resto de los Aliados efectuaron una afanosa búsqueda.

Asimismo, la búsqueda se centró en documentación tecnológica y artefactos de alta tecnología diseñados por los propios alemanes. En esta búsqueda, los estadounidenses accedieron a una fantástica tecnología antigravitatoria desarrollada por un austríaco llamado Victor Schauberger, quien había patentado antiguos mecanismos para el arado en un campo como la agricultura e instalaciones para el drenaje de fluidos. A finales de los años treinta, Schauberger descubrió de manera casual un artefacto que cuando lo cargaba eléctricamente salía disparado hacia arriba. Incluso existen relatos que hablan de los desperfectos sufridos de la nave industrial en la que trabajaba Schauberger.

Estos curiosos hallazgos fueron descubiertos por los alemanes descubrieron incorporándolos como tecnología secreta para el Tercer Reich.

Poco existe sobre este sistema pero se sabe que estaba ubicado en la planta subterránea de Pilsen, en la República Checa, donde se trabajaba la tecnología nazi Skoda e incluso se llevaron a efecto investigaciones avanzadas de la bomba volante V-5, con el nombre Die Glocke (La Campana).

Cuando el artefacto en cuestión se le aplicaba una corriente eléctrica de 900 kiloamperios de intensidad, este objeto con forma de campana emitía ondas gravitatorias que lo hacían levitar del suelo.

Cuando finaliza la guerra, los estadounidenses se hacen con esta tecnología.

El objeto en cuestión tenía aproximadamente 2,8 metros de ancho y 4,5 metros de alto. Se comentaba que en su interior estaban dispuestos dos cilindros que giraban en sentido contrario a la rotación de un extraño líquido de color púrpura que los alemanes llamaban Xerum 525. El líquido era altamente radiactivo. Es por ello que los cilindros adyacentes llevaban un revestimiento de 3 centímetros de plomo, aunque esas radiaciones afectaron a algunos técnicos, llegándoles incluso a provocarles la muerte, impidiendo que el objeto pudiera funcionar durante largos periodos de tiempo.

Posteriormente, la cámara con los cilindros fue sustituida por ladrillos cerámicos para soportar las altas temperaturas.