Definiciones

Que existen hechos que no se pueden explicar – por el momento – es una cuestión innegable. Que existen personas que se aprovechan de la credulidad de las personas para hacer de su capa un sayo y satisfacer los deseos egoístas que sus frustraciones personales (o laborales) promueven, también es un asunto palpable.

Es por ello, que quiero exponerles algunas terminologías para que sepan de qué y porqué se les está hablando de ellas (cuando esto se produzca), a fin de no caer en maniqueos juegos de palabras con los que ciertos personajes se hacen destacar.

La primera de las terminologías es paranormal.

Lejos de lo que comúnmente se suele pensar, y aunque usted no se lo crea, la terminología paranormal es una voz eminentemente científica (dada, propuesta y empleada por James E. Alcock en 1981) que se utiliza para designar:

1.- Aquello que no ha sido explicado en los términos de la ciencia actual.

2.- Aquello que únicamente se puede explicar mediante una amplia revisión de los principios básicos de la ciencia.

3.- No es compatible con la norma de las percepciones, de las creencias y de las expectativas referentes a la realidad.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, paranormal es lo que se dice de los fenómenos científicamente inexplicables estudiados por la parapsicología.

Evidentemente, que resulte inexplicable por las ciencias establecidas es una condición necesaria para considerar un fenómeno paranormal como tal, pero no es condición suficiente; el fenómeno, además, debe presentar rasgos propios y específicos, que lo distingan y aparten de los fenómenos naturales, fenómenos normales y fenómenos anómalos, cuyo dinamismo (el de los fenómenos no paranormales) se ajusta a las relaciones de variables conocidas por la ciencia oficial.

A raíz de esto, caen lo charlatanes que aseguran que paranormal no está definido y que sólo obedece a discursos embaucadores, así como los charlatanes de la otra parte que al ser sometidos a los rigores de la ciencia, ven revelado su fraude.

La siguiente definición que me propongo explicar es la de ocultismo.

Grosso modo, el ocultismo puede definirse como: El estudio de las leyes naturales para extracción de sus principios – a fin de dominarlos – haciendo hincapié en las capacidades paranormales propias del hombre. Siendo que paranormal, como ya vimos es lo, hasta ahora, no explicado por la ciencia. Dado que hasta recientes fechas, los testimonios en cuanto a estos hechos no se producían de un forma tan cotidiana como lo es hoy, el ocultismo siempre se apoyó en ciertas literaturas que sí que recogían estos fenómenos. Estos textos eran de origen filosófico o religioso, discriminándose el dogma en beneficio del estudio de los mismos.

Por ejemplo, un científico vanguardista como pudiera ser Efimov (por ponerles un ejemplo reciente), denostado por los académicos, con unos descubrimientos en torno a los principios naturales – sus consabidos “trímeros” – tendría más de ocultista que uno de esos pretendidos magos.

Otra terminología que no quiero dejar pasar es la de esoterismo.

El esoterismo es una voz (tan manida como poco conocida) que podría ser definida como: estudio y la práctica de tradiciones vinculadas a corrientes religiosas y filosóficas importantes (sobre todo de carácter ritual), pero (al menos en origen) desconocidas o secretas para el gran público.

Ejemplo ilustrativo de esto serían ciertos ritos dentro de una congregación religiosa, que fueran practicados por algunos miembros más elevados, jerárquicamente, que el resto de la feligresía para quienes serían desconocidos. Por ejemplo un exorcismo o ciertos rituales que se llevan en secreto y que conocemos por su huella.

Para concluir y no alargar más, quiero hablarles también sobre la superstición.

Superstición no es otra cosa que la creencia, no fundamentada, o asentada de forma irracional en el hombre, de que diversas acciones involuntarias: como la caída de sal al suelo o la llegada de un martes 13, pueden alterar el destino o la suerte de una persona. Aquí es donde medran muchos charlatanes que tanto a favor como en contra no producen sino un discurso estéril que lejos de dar una visión fehaciente del hecho, sólo sirve para satisfacer sus necesidades de fama y dinero. Manipuladores en esencia, tantos los unos como los otros juegan con la mente de aquellos que tienen baja la guardia debido a su personal situación.

Dicho esto, espero haber aclarado los significados de tales definiciones para que se conozcan y usen como se “debe” y no como se “quiere”.