Luces y Sombras

Posted on 11 abril, 2011 by JPN.
Categories: Liberación.

Sugerente título para encabezar el asunto que me dispongo a tratar. Luces y Sombras.

Recientemente han acontecido dos hechos que podríamos catalogar como anomalías, debido a que difícilmente se producen de una manera cotidiana.

Estos hechos tienen que ver con una serie de extrañas luminiscencias presentes en varias fuentes de agua, tales como son el río Goldstream en Canadá y los australianos lagos de Gippsland. Y de ahí que vengan las luces.

Por otra parte, las sombras las ponen las personas. Personas que creen que detrás de todo se encuentran una serie de rocambolescas explicaciones (que mejor habían de denominarse como simplistas), que son emitidas con la misma falta de juicio que de contraste y que lo único que hacen es evidenciar lo avieso de ciertas de sus facetas y una sustancial falta de rigor a la hora de exponer una noticia.

Las creencias de cada cual son de cada uno y no seré yo ni el juez ni el verdugo, pero como en aquel caso del viajero del tiempo de uno de los filmes de Chaplin, me propongo restar peso místico de ciertos asuntos que por extraños que parezcan tienen su explicación en hechos perfectamente normales y racionales. La ignorancia de estos hechos, o de cierta información debería de ser suplida con el conocimiento de la misma, naciendo éste de una concienzuda investigación, que en mi caso puede durar semanas, sino meses.

Sin más procedo a exponer la serie de anomalías acaecidas en recientes fechas.

El primero de los casos es este:

Un río verde. Un río verde, fluorescente, en Canadá. Impresionante ¿verdad?

La causa de que un río canadiense, el río Goldstream (situado en Victoria), apareciese teñido de verde — y fíjense en que digo “teñido” y no otra cosa — el pasado mes de diciembre es que en el se vertió, a modo de broma, una sustancia conocida como fluoresceína.

Tratar de explicar que esta pertenece al grupo de las xantinas y su comportamiento sobre la absorción y emisión de ciertas longitudes de onda (de ahí su luminiscencia verde), y todo el lenguaje técnico que acarrea será tan largo como infructuoso. Lo que sí que voy a decir es que la fluoresceína es una sustancia colorante, hidrosoluble (que se disuelve en agua), de color amarillo, que produce un color fluorescente verde intenso en soluciones con un pH superior al 5. Si usted hace pesca deportiva o practica espeleología o buceo, le diré que esos tubitos luminosos que emplea como señuelo, advertencia o guía, llevan fluoresceína.

La fluoresceína, posee un grado de toxicidad bastante bajo debido a que puede provocar alergias acompañadas de cefaleas, náuseas, vómitos, bajadas de la presión sanguínea y  fuerte dolor. Aunque esto es bastante raro.

Esta anomalía se debe al vertido de dicha sustancia por parte de un grupo de bromistas, tal y como apareciese publicado en el diario The Sun el 12 de Enero del Año 2011, o en el diario Mail News un día después con más información y mejor documentado.

He llegado a leer en ciertos medios, sobretodo alternativos, que ciertos contactos de la NASA estaban diciendo que esto era un efecto del cinturón de fotones y las mutaciones de ADN para una inminente ascensión.

Como ya he dicho, la creencia de cada uno es de cada cual, pero me niego a pensar que la NASA — o más concretamente, dos ex-ingenieros — hablare de “ascensiones” místicas, a raíz de mutaciones en el ADN. Sobre todo si tenemos en cuenta que la NASA es una agencia espacial y no biológica ni espiritual.

La segunda anomalía parece sacada de uno de aquellos inconcebibles parajes oníricos que antaño mencionase Lovecraft. Y no es para menos, porque la causa de esta luminaria es cuanto menos curiosa.

Fluorescencia azul de los lagos Gippsland.

El asunto es que todo comenzó allá por el verano de 2006 cuando los incendios forestales azotaron con furia salvaje el estado de Victoria, en el sureste de Australia (sí, como en el caso anterior. Hay cientos de lugares con ese nombre), generando su correspondiente ceniza. En ese otoño, lluvias torrenciales que inundaron toda la zona, arrastraron todas las cenizas y diversos compuestos presentes en el suelo y en las zonas afectadas, por ejemplo los nitruros y los nitratos, a los lagos de Gipplsand.

En el verano de 2007 las aguas de estos lagos se tiñeron de verde debido a que se produjo una proliferación de un tipo de alga denominado como Synechococcus, de la que tampoco hablaré en detalle, pero sí que diré que existen noticias de este hecho en prensa, radio, televisión e Internet.

Este evento produjo ciertos problemas de salud a las personas que estuvieron en contacto con esas aguas, y aunque leves, en enero de 2008 las autoridades locales recomendaron que no se bañasen o nadaran en los lagos. El crecimiento de estas algas estaba causado por el incremento de las sustancias nitrogenadas en el agua, procedentes de las cenizas de los incendios del 2006 y de los compuestos nitrogenados de las zonas afectadas por las inundaciones del mismo año.

En verano de 2008, otro tipo de organismo diferente del alga Synechococcus — la noctiluca scintillans (imagen que encabeza el artículo, perteneciente al reino protoctista, de lo que tampoco hablaré) – buscó asociación simbionte con las algas, ya que parece ser que es costumbre en ella. Lo particular de esto es que este curiosísimo organismo — y aquí viene la explicación – que es la nuctiluca scintillan, es capaz de generar luz cuando entra en contacto con el aire, cosa que ocurre cuando la lámina superficial de las aguas se arremolina y revuelve en forma de ola cerca de la orilla, tal y como se puede apreciar en la imagen anterior. O bien cuando un objeto rompe y esparce dicha lámina de agua, por ejemplo: una piedra, tal y como se puede apreciar en esta otra (¡Por cierto! para los amantes de las pareidolias les diré que se forman unas muy buenas en la esquina inferior derecha).

Como ven, cada uno de los casos tiene su explicación perfectamente racional y no hay que buscar tres pies al gato sólo por que ignoremos ciertas causas o creamos en ciertas cosas.

Documentarse, contrastar y desarrollar criterio no es consultar cuatro páginas webs en las que se diga exactamente lo mismo sobre un hecho concreto (de hecho la mitad de las páginas webs de la red fagocitan, la información de otras de la misma cuerda), sino bucear en los océanos de la información, ver los contras y los pros y, en consecuencia, extraer conclusión.

Reza un viejo dicho que es mejor callar y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo; y claro está, de aquellos polvos estos lodos.

Para finalizar diré que no todo se puede explicar desde una concepción basada en las creencias, porque como bien se dice: “A menudo, la realidad supera a la ficción”