Hiroshima y Nagasaki, y las huellas de la hermandad.

Posted on 10 agosto, 2009 by CAR.
Categories: imperialismo, Oculto.

Los atroces atentados perpetrados por el gobierno de Estados Unidos, sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, no fueron cometidos el 6 y el 9 de agosto de 1945 por casualidad, estas fechas fueron elegidas premeditadamente para esconder un mensaje oculto, sólo accesible para “iniciados”. Una forma de obrar que delata la huellas de la hermandad, tras estos inhumanos crímenes. Tampoco es casualidad que el presidente estadounidense, en aquel momento, fuera el siniestro Harry S Truman, cuyo nombre oculta, en la inicial S, el del rey que edificó el templo de Israel, es decir, el del rey Salomón.

Veamos que se oculta tras estas fechas, utilizando el método de la hermandad para esconder mensajes cifrados.

Empecemos sumando el 6 y el 9 de agosto, es decir, los días de los lanzamientos. De ello obtendremos el número 15, y reduciendo este número a la unidad (1+5) obtendremos el 6, número por excelencia que representa, para ellos, las seis puntas de la estrella de David o escudo del rey Salomón.

Pero aún hay más, si sumamos las dos fechas completas (06-08-1945 y 09-08-1945) fijaos lo que conseguimos:

Primero reduzcamos a la unidad la fecha en la que Estados Unidos arrojó la bomba de Uranio sobre Hiroshima
1º Al día le sumamos el mes 6+8=14, reducimos a la unidad 1+4=5
2º Al resultado le sumamos el año 5+1=6; 6+9=15, reducimos a la unidad 1+5=6; 6+4=10, reducimos a la unidad 1+0= 1 y sumamos el último dígito del año 1+5=6.
Es decir, volvemos a obtener el número 6, día del atentado que costó la vida a cientos de miles de japoneses de forma instantánea.

Hagamos lo mismo con la fecha en la que se arrojó la bomba sobre Nagasaki, esta vez de Plutonio.
1º Al día le sumamos el mes 9+8=17, reducimos a la unidad 1+7=8
2º Al resultado le sumamos el año 8+1=9; 9+9=18, reducimos a la unidad 1+8=9; 9+4=13, reducimos a la unidad 1+3= 4 y sumamos el último dígito del año 4+5=9.
Nuevamente nos da como resultado el 9, día del lanzamiento sobre Nagasaki, algo que no ocurriría si se hubiera llevado a cabo un día más tarde (10 de agosto).

Por último, sumando el resultado de ambas fechas completas, obtenemos lo mismo que al principio (sumando tan sólo los días), es decir, 15 (6+9) y 6 (1+5) ¿Casualidad?

Abría más cosas que añadir, como que con el 6 y el 9 juntos, es decir, con el 69 se habría tratado de representar el símbolo oriental por excelencia de la perfecta unidad de los opuestos, del bien y del mal, del todo armónico (ying-yang), símbolo hermano de la estrella de David, donde 2 pirámides entrelazadas, una apuntando hacia arriba (los cielos) y otra hacia abajo (los infiernos), representarían, en la tradición judeo-cristiana, esta misma unidad.

¿Casualidad o premeditación? ¿Qué quisieron ocultar tras estas fechas? ¿El inicio de un nuevo reinado?
Parece que, a pesar de que el gobierno de la hermandad estuviera basado en el engaño y la mentira permanente, éste necesitase dejar mensajes para la posteridad. Algo similar ocurre con las fechas de los atentados terroristas del 11S, 11M y 7J, pero esa es otra historia.

Os dejamos un interesante vídeo que revela alguna de las claves de los brutales bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki.