Algo huele a podrido en Euskadi

Posted on 13 febrero, 2009 by CAR.
Categories: Conspiración, Poder en la Sombra.

Desde hace ya algún tiempo, muchas personas nos venimos planteando la posibilidad de que detrás de la organización armada ETA, puede haber personas con unos intereses bien distintos, a los que dice defender ésta (independencia y socialismo para el País Vasco). Y es que no hay más que echarle un poco de sentido común al asunto y hacerse algunas preguntas ¿Sirve o servirá de algo la actúal lucha terrorista de ETA, a la independencia del pueblo Vasco? ¿O más bien, no le está sirviendo y le servirá al Estado español para cargarse la lucha política y parlamentaria de la izquierda independentista vasca, además de aumentar la vigilancia y el control al resto de la ciudadanía de todo el Estado?

El periodista Javier Ortíz, en un artículo publicado en Kaos en la Red, titulado “La escopeta nacional”, hace unas reflexiones muy interesantes, que reproducimos a continuación, sobre el último atentado de la organización vasca.

/*Post scriptum.­ */No tiene demasiado sentido pretender que la bomba colocada en el Parque Ferial de Madrid por ETA sea una respuesta a la sentencia del TS (Tribunal Supremo) que deja fuera de juego a las dos candidaturas de la izquierda abertzale. ETA nunca ha sido tan instantánea en su capacidad de maniobra. Para empezar, los jefes tienen que ponerse en contacto entre sí ­cosa nada sencilla, tal como están las cosas­, debatir, decidir qué se hace o no se hace y pasar las instrucciones correspondientes. A continuación, los activistas que están sobre el terreno han de examinar la escena del crimen, robar los vehículos que van a ser utilizados, preparar la bomba, montarla, etc. En conjunto, un lío que difícilmente puede montarse de hoy para mañana, y menos con militantes tan chapuzas como los que tienen ahora mismo.

Pero, además de eso, ¿quién ha dicho que la actual dirección de ETA esté muy enfadada por la ilegalización de las candidaturas de la izquierda abertzale? En ese sector hay una fuerte tensión entre quienes son partidarios de plantear su pugna contra el Estado en las instituciones (o en la calle, pero de modo pacífico) y quienes se apuntan a aquello tan viejo de “cuanto peor, mejor”. Así que a saber.